El canto de la extinción, la historia del Pájaro Kauaʻi ʻōʻō (Moho braccatus).

La triste historia del canto final del Pájaro Kauaʻi ʻōʻō se cuenta entre los relatos más impactantes sobre la desaparición de especies en tiempos modernos. 

Este pajarito, que solo existía en la isla hawaiana de Kauaʻi, fue el último miembro de la familia Mohoidae. Lucía un plumaje oscuro salpicado de toques amarillos muy vivos y un canto dulce, considerado uno de los más bonitos de todas las islas. 

Su final fue provocado por diversas causas: 

  • La tala de bosques para plantar caña de azúcar y crear pastizales. 
  • Enfermedades que afectaron a las aves, traídas por mosquitos que no eran de allí. 
  • Animales invasores como ratas, gatos y mangostas que devoraban sus huevos. 
  • Tormentas que arrasaron su hogar en la década de los ochenta. 

Lo más desgarrador es que su último canto quedó grabado en 1987. En esa cinta, el macho no paraba de cantar, como si buscara a una hembra que nunca llegaría. Ese eco solitario se ha convertido en un símbolo mundial de la extinción: una llamada que nadie responde, la imagen perfecta de lo que pasa cuando una especie se extingue. 


Actualmente, el canto del Kauaʻi ʻōʻō se guarda en archivos de sonido y se usa en documentales y proyectos para enseñar. Nos recuerda lo delicada que es la vida en las islas y lo importante que es cuidar la biodiversidad antes de que más cantos se silencien para siempre.

 
Estas aves, caracterizadas por su alegre y aflautado canto, fueron bautizadas por los nativos con el nombre ʻōʻō de Kauaʻi o, directamente, ʻōʻōʻāʻā, construido en base a dos palabras hawaianas: ʻōʻō, que describe el sonido onomatopéyico de su llamada y āʻā, que significa enano o pequeño.
La familia de aves cantoras Mohoidae se había originado entre 15 y 20 millones de años atrás y agrupaba cinco especies divididas en dos géneros: Moho y Chaetoptila. Los Moho braccactus o ʻōʻō de Kauaʻi se caracterizaban por ser los pájaros más pequeños de todos los ʻōʻō hawaianos, ya que apenas medían 20 centímetros de longitud. Además, eran los únicos que tenían el iris de color amarillo. El plumaje de su cuerpo era entre negro y marrón pizarroso, un tono que contrastaba con las llamativas plumas amarillas de la parte superior de sus patas.

Los ʻōʻō de Kauaʻi anidaban en las cavidades de los árboles de los cañones boscosos de la isla y se alimentaban de pequeños invertebrados, de frutas y del néctar de las flores, al que accedían con su afilado y curvado pico. Eran unos pájaros extraordinariamente vocales, muy conocidos por su melódico y distinguido canto.

A principios del siglo XX, era fácil ver ʻōʻōs de Kauaʻi por toda la isla. No obstante, desde mediados de siglo, su número disminuyó gradualmente, encaminándose hacia su desaparición. De hecho, se llegó a pensar que habían desaparecido dos veces (en 1940 y 1960), pero varios biólogos, incluido John Sincock, volvieron a encontrarlos. 

Ahora bien, varios factores contribuyeron a que, al final del siglo XX, los ʻōʻōs de Kauaʻi se extinguieran para siempre. Por un lado, la llegada de varios depredadores, como la rata polinesia, la mangosta india o el cerdo doméstico. Por otro, las enfermedades que transmitían los mosquitos a las aves. Y, finalmente, la destrucción de su hogar por los huracanes Iwa e Iniki, dos de los más dañinos de la historia de las islas. 

Para evitar a los mosquitos, los pájaros ʻōʻō de Kauaʻi dejaron las zonas más altas de la isla y se fueron a los bosques de la Reserva Natural de Alaka’i. Pero el problema era que los árboles de esos bosques no eran buenos para hacer sus nidos, lo que provocó que quedaran muy pocos, apenas 34, en 1960.


Una década después, allá por 1970, el biólogo John Sincock logró capturar la única grabación que existe de un ʻōʻō de Kauaʻi usando una cámara Super8, y otros estudiosos pudieron registrar el sonido de su peculiar canto en diferentes momentos.

Los años ochenta resultaron ser un período trágico para los Moho braccactus: allá por 1981, se topó con uno de los últimos dúos de ʻōʻō de Kauaʻi, y para 1985, la especie fue vista por última vez. No mucho tiempo después, en 1987, David Boynton, un experto en historia natural, capturó el canto de reclamo del último ʻōʻō de Kauaʻi. En la grabación que hizo Boynton, se alcanza a escuchar al último macho de su tipo, llamando con desesperación a una hembra que jamás le respondería.

El fallecimiento de este último ʻōʻō de Kauaʻi significó un antes y un después en la biodiversidad, tanto en las islas de Hawái como a nivel global, pues no solo señaló el fin de una especie, sino también la única extinción completa de una familia de aves en la era moderna.







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