El canto de la extinción, la historia del Pájaro Kauaʻi ʻōʻō (Moho braccatus).
La triste historia del canto final del Pájaro Kauaʻi ʻōʻō se cuenta entre los relatos más impactantes sobre la desaparición de especies en tiempos modernos.
Este pajarito, que solo existía en la isla hawaiana de Kauaʻi, fue el último miembro de la familia Mohoidae. Lucía un plumaje oscuro salpicado de toques amarillos muy vivos y un canto dulce, considerado uno de los más bonitos de todas las islas.
Su final fue provocado por diversas causas:
- La tala de bosques para plantar caña de azúcar y crear pastizales.
- Enfermedades que afectaron a las aves, traídas por mosquitos que no eran de allí.
- Animales invasores como ratas, gatos y mangostas que devoraban sus huevos.
- Tormentas que arrasaron su hogar en la década de los ochenta.
Lo más desgarrador es que su último canto quedó grabado en 1987. En esa cinta, el macho no paraba de cantar, como si buscara a una hembra que nunca llegaría. Ese eco solitario se ha convertido en un símbolo mundial de la extinción: una llamada que nadie responde, la imagen perfecta de lo que pasa cuando una especie se extingue.
Actualmente, el canto del Kauaʻi ʻōʻō se guarda en archivos de sonido y se usa en documentales y proyectos para enseñar. Nos recuerda lo delicada que es la vida en las islas y lo importante que es cuidar la biodiversidad antes de que más cantos se silencien para siempre.
Los ʻōʻō de Kauaʻi anidaban en las cavidades de los árboles de los cañones boscosos de la isla y se alimentaban de pequeños invertebrados, de frutas y del néctar de las flores, al que accedían con su afilado y curvado pico. Eran unos pájaros extraordinariamente vocales, muy conocidos por su melódico y distinguido canto.
A principios del siglo XX, era fácil ver ʻōʻōs de Kauaʻi por toda la isla. No obstante, desde mediados de siglo, su número disminuyó gradualmente, encaminándose hacia su desaparición. De hecho, se llegó a pensar que habían desaparecido dos veces (en 1940 y 1960), pero varios biólogos, incluido John Sincock, volvieron a encontrarlos.
Ahora bien, varios factores contribuyeron a que, al final del siglo XX, los ʻōʻōs de Kauaʻi se extinguieran para siempre. Por un lado, la llegada de varios depredadores, como la rata polinesia, la mangosta india o el cerdo doméstico. Por otro, las enfermedades que transmitían los mosquitos a las aves. Y, finalmente, la destrucción de su hogar por los huracanes Iwa e Iniki, dos de los más dañinos de la historia de las islas.
Para evitar a los mosquitos, los pájaros ʻōʻō de Kauaʻi dejaron las zonas más altas de la isla y se fueron a los bosques de la Reserva Natural de Alaka’i. Pero el problema era que los árboles de esos bosques no eran buenos para hacer sus nidos, lo que provocó que quedaran muy pocos, apenas 34, en 1960.
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